Universo Oveja


Todo lo que siempre necesité saber pero nadie me contó
enero 5, 2015, 7:30 pm
Filed under: Metafísica de la oveja

Esta entrada, por derecho propio, debe estar en la categoría de “Metafísica de la oveja”.

En primer lugar quisiera aclarar que yo no he tenido nada, NADA, que ver en el desarrollo de lo que voy a presentar a continuación. Quizá haya hablado con el autor de filosofía, hay compartido algún que otro pensamiento y, seguramente él sabe de mis “puras” intenciones con nuestros animales preferidos.

Según me contó él tampoco le dio ninguna indicación a la ilustradora para que usase una u otra imagen.

Aclarado este punto, es momento de pasar al meollo de la entrada.

Se trata de compartir contigo un libro titulado “Todo lo que siempre necesité saber pero nadie me contó”.

Es un libro extraño, mezcla de filosofía, consejos de vida y, sobre todo, de impulsos para que toda persona que lo lea piense y viva por sí misma.

El autor, Julián Salas, ha hecho lo que Douglas Adams denominó un “liff”, es decir un libro cuyo título dice de qué va el libro y qué se va a encontrar en él. Y eso es lo que hay en “Todo lo que siempre necesité saber pero nadie me contó”: una colección de conocimientos que, a lo largo de la vida ha ido descubirendo/encontrando Julián y que, como buen guía los comparte con quien quiera seguir el camino de la vida.

Sí. Ya lo sé. ¿Y las ovejas?

LAs ovejas están por todo el libro, gracias a las ilustraciones de Beatriz. Ilustraciones como estas:

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Si te interesa saber más del libro puedes visitar su blog: Todo lo que siempre necesité saber pero nadie me contó

 

 



Testigas. Una historia detectivesca y filológica
abril 2, 2014, 5:15 pm
Filed under: Metafísica de la oveja

Una lluviosa tarde en un campo cerca de JohnLouisville.

– ¿Qué ha pasado agente?

– Buenas tardes, detective. Tenemos un pastor asesinado de un disparo

– ¿Hay testigos?

– Sólo estas ovejas que ve ahí.

testigas

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– Entonces avise a balística.

– ¡No joda! ¿Tenemos intérprete para ellas?

 



101 dámatas ovinos
septiembre 10, 2012, 9:32 am
Filed under: Metafísica de la oveja

Para evitar el racismo, lo mejor es el cruce de razas especies tal y como han aprendido los animales (y ha señalado amablemente rompememes).

Una oveja abandonada por su madre (a causa de sus colores) es adoptada por una perra dálmata (a causa de sus colores).

Pues eso.

Yo me voy a Australia, ¡ya!

Aquí tenéis el vídeo.

Lo que dice la ovejita al final es: “el blog del universo oveja mola un montón”



Rebelión en la granja
mayo 2, 2012, 6:02 pm
Filed under: Metafísica de la oveja

Nda.- Dedicado a Mila, por haber concluido un debate sobre animales apelando a este libro.

Me he resistido a comentar este libro dentro de este blog porque el papel que de nuestros animales preferidos da George Orwell en esta caricatura de la historia de la revolución rusa y de la posterior dictadura de Stalin no es nada agradable.

Para Orwell, las ovejas son el ejemplo del grupo gregario analfabeto y fácilmente manipulable. Los dirigentes de la granja, los cerdos (cómo no) Napoleón y Snowball tienen que reducir las complicaciones de los 7 mandamientos de la revolución a un slogan que puedan balar el grupo ovino.

Así el ideario escrito en la pared del granero (Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo; Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es amigo; Ningún animal usará ropa; Ningún animal dormirá en una cama; Ningún animal beberá alcohol; Ningún animal matará a otro animal; Todos los animales son iguales) queda reducido a la cantinela de “Cuatro patas sí, dos pies no”.

Ese ideario que luego es “modificado” lleva también a que las ovejas, siendo usadas por el dictador Napoleón, griten como posesas “Cuatro patas sí, dos patas mejor”. Ejemplo típico de cómo un ideal se tergiversa y se “adapta” a las conveniencias de quien le conviene.

Por todo lo anterior no quise hacer una entrada hablando de “Rebelión en la granja”.

Pero, tras repasar la novela traigo al blog a la  “oveja desconocida”: esa oveja sin nombre, que es la primera que cae en la batalla contra los humanos cuando los perdigonazos que hieren a Snowball acaban con su vida. Una oveja que usan como ejemplo de entrega y a la que entierran en ceremonia solemne con una rama de espino sobre su tumba. Esa oveja a la que le dan, a título póstumo, la medalla de “Héroe animal, de segundo orden”.

Para esa oveja, que cayó defendiendo unos principios aún no “manipulados”, va esta entrada.



Un on the roof (encuesta)
junio 26, 2011, 9:58 am
Filed under: Metafísica de la oveja

En relación a la entrada anterior y al hilo de otro descubrimiento hecho en la red se me ha ocurrido una encuesta:

¿Qué harías si descubrieras que en el tejado de enfrente de tu casa aterriza una oveja?

¿Te comportarías como el protagonista de este corto de animación?



La oveja negra
junio 10, 2010, 5:07 pm
Filed under: Metafísica de la oveja

Si no hemos dedicado ninguna entrada a la “oveja negra” hasta ahora no ha sido por discriminación (amamos a las ovejas sin importarnos el color de su lana). Se ha debido más bien a no caer en lo “obvio” y evitar todas las historias que usen a nuestros animales favoritos como “símbolo” religioso.


Pero hemos encontrado la historia perfecta. Las protagonistas son las ovejas (negras y blancas), el relato es corto y su autor, Augusto Monterroso un imprescindible escritor. Así que aquí va la fábula de la “oveja negra”

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.



23 de abril. El Quijote y las ovejas.
abril 23, 2010, 12:43 pm
Filed under: Metafísica de la oveja

Como no puede ser menos en esta fecha.

¿Ves aquella polvareda que allí se levanta, Sancho? Pues toda es cuajada de un copiosísimo ejército que de diversas e innumerables gentes compuesto, por allí viene marchando. A esa cuenta, dos deben de ser, dijo Sancho, porque desta parte contraria se levanta asimesmo otra semejante polvareda. Volvió a mirarla Don Quijote, y vió que así era la verdad; y alegrándose sobremanera, pensó sin duda alguna que eran dos ejércitos que venían a embestirse y a encontrarse en mitad de aquella espaciosa llanura, porque tenía a todas horas y momentos llena la fantasía de aquellas batallas, encantamientos, sucesos, desatinos, amores, desafíos, que en los libros de caballería se cuentan; y todo cuanto hablaba, pensaba o hacía, era encaminado a cosas semejantes, y a la polvareda que había visto la levantaban dos grandes manadas de ovejas y carneros, que por el mismo camino de dos diferentes partes venían, las cuales con el polvo no se echaron de ver hasta que llegaron cerca; y con tanto ahínco afirmaba Don Quijote que eran ejército, que Sancho le vino a creer, y a decirle:

Señor, ¿pues qué hemos de hacer nosotros? ¿Qué? dijo Don Quijote. Favorecer y ayudar a los menesterosos y desvalidos; y has de saber, Sancho, que este que viene por nuestra frente lo conduce y guía el gran emperador Alifanfaron, señor de la grande isla Trapobana; este otro, que a mis espaldas marcha, es el de su enemigo el rey de los Garamantas, Pentapolin del arremangado brazo, porque siempre entra en las batallas con el brazo derecho desnudo.

(…)

Diole voces Sancho, diciéndole: Vuélvase vuestra merced, señor Don Quijote, que voto a Dios que son carneros y ovejas las que va a embestir: vuélvase, desdichado del padre que me engendró: ¡qué locura es ésta! Mire que no hay gigante ni caballero alguno, ni gatos, ni armas, ni escudos partidos ni enteros, ni veros azules ni endiablados.

¿Qué es lo que hace? Pecador soy yo a Dios. Ni por esas volvió Don Quijote, antes en altas voces iba diciendo: Ea, caballeros, los que seguís y militais debajo de las banderas del poderoso emperador Pentapolin del arremangado brazo, seguidme todos, vereis cuán facilmente le doy venganza de su enemigo Alifanfaron de la Trapobana.

Esto diciendo, se entró por medio del escuadrón de las ovejas, y comenzó de alanceallas con tanto con coraje y denuedo, como si de veras alanceara a sus mortales enemigos.